Laboratorio de vehículos históricos- DeDion Bouton

¡Volvemos!

Publicidad francesa de DeDion Bouton

Cartel publicitario de la época

Después de un tiempo sin publicar nada, retomamos el blog del laboratorio. Este espacio servirá de ventana al mundo del motor que pasa por nuestro laboratorio. El blog contará las historias de sus protagonistas, vehículos únicos e irrepetibles que pasan por nuestras instalaciones. Estas páginas estarán cargadas de todo lo que llega a nuestras manos, y como su historia se hace parte nuestra.

Y para empezar este nuevo capítulo en el laboratorio, no hay mejor forma que hacerlo con un DeDion Bouton. Un vehículo que forma parte de la historia, mas concretamente, de la ciudad donde se ubica este laboratorio (Ciudad Real). El cual pasó por sus calles haciendo de su vida una labor social , y que por supuesto aún sigue entre nosotros.

DeDion Bouton

Especificaciones de los vehículos industriales de DeDion Bouton

Catálogo DeDion Bouton

El vehículo en cuestión, es ni más ni menos que nuestro DeDion Bouton, del servicio de bomberos de Ciudad Real. Este grandullón llego al capital adquirido por el Ayuntamiento de Ciudad Real en 1927. Como en muchísimos otros casos y por razones obvias, el camión no pasó las correspondientes revisiones durante la guerra civil y posguerra, teniendo que matricularse de nuevo en 1935.

El popular vehículo entre las gentes de Ciudad Real fue apodado el “Zapatones” por sus singulares ruedas traseras macizas. Durante muchos años presto servicio para la lucha contra-incendios, aunque también fue utilizado por el ayuntamiento para otros fines, como por ejemplo regar las calles.

No fue hasta la década de los sesenta,  que «Zapatones» dejo de estar en activo. Debido a ser sustituido por unidades equipadas con motores diésel y los Pegaso Comet. Concretamente el DeDion Bouton dejó de funcionar cuando tras pasar una revisión en el año 1961 tuvo una avería mecánica en el motor. En ese momento quedó arrinconado en el parque de bomberos de Ciudad Real, sufriendo algunos años las inclemencias meteorológicas.

RestauraciónVehículo en el parque de bomberos

En la década de los ochenta el DeDion Bouton fue rescatado del olvido. Gracias “al empeño” del entonces concejal Antonio Vich, en el Ayuntamiento se percataron de esta joya de la automoción que debía ser conservada. A tales efectos, y evitando que fuera a la chatarra, comenzaron las tareas de restauración. Estas tareas implicaron a todos los servicios municipales (carpinteros, fontaneros, pintores, electricistas y mecánicos). Para ello siendo coordinados por el oficial mecánico del parque municipal, consiguiendo finalmente su puesta en funcionamiento.

Rotulo Lateral del DeDion Bouton del servicio de bomberos

Tales fueron las dificultades del DeDion Bouton, que el motor hubo que reconstruirlo casi entero. Se hicieron pistones a medida, y se fabricaron otras piezas que le faltaban, como una tapa de bronce de una regadera, la tapa del radiador o la de la toma de fuerza. El esfuerzo valió la pena, ya que el vehículo volvió a ser operativo, aunque haya que arrancarlo con manivela.

En la actualidad es utilizado en los festejos taurinos de las fiestas de agosto. La labor de este DeDion Bouton consiste en dar la vuelta al ruedo para regar el albero entre astados.

De esta formaVista completa del vehículo , y tras hacer un repaso a su historia, hoy en este laboratorio os presentamos a nuestro DeDion Bouton, tal y como se encuentra este jovenzuelo a sus 93 años ni más ni menos.

LABORATORIO VEHÍCULOS HISTÓRICOS

Triumph TR3 (1959). (Colección Palacio de la Serna)

Laboratorio Vehículos Históricos: ¡Hemos conseguido superar las 100 catalogaciones de vehículos históricos!!

En apenas dos años y medio de intensa y emocionante andadura, nuestro LABORATORIO VEHÍCULOS HISTÓRICOS, acumula ya, más de 100 expedientes exitosamente tramitados. El estudio técnico previo y el trabajo de campo meticulosamente realizado, hace que la documentación generada, refleje nuestra pasión por los automóviles y motocicletas clásicas. Esto ha dado lugar, casi sin darnos cuenta, a obtener más de cien catalogaciones de Vehículos Históricos.

Haciendo realidad los sueños de la gente

Jaguar, Studebacker, Ford, Mercedes Benz, Montesa, Porsche, Citroën, Renault, Moto Guzzi,  Bultaco, Vespa, BMW, Triumph, Alpine… Estos son solo algunas de las legendarias marcas que han pasado por nuestro laboratorio. Pero sin lugar a dudas lo que nos produce mayor orgullo, es comprobar la satisfacción de nuestros clientes por el servicio que CARRICOCHE les ha prestado.

Hoy, todos ellos, disfrutan de las importantes ventajas que confiere la catalogación como vehículo histórico. Aquí os dejamos algunas imágenes de estas joyas de la automoción.

 

 

Carricoche ya está en marcha ¡Comenzamos!

 

Autorizados para poder ejercer como laboratorio de vehículos históricos en toda España.

Después de tres años de duro trabajo, por fin… estamos autorizados para poder ejercer como laboratorio de vehículos históricos en Castilla la Mancha y en consecuencia en toda España. Durante este tiempo, se han vivido momentos de ilusión, desilusión, de amor y desamor acerca de un proyecto pionero en nuestra región en torno al cual no había un marco legislativo articulado y sin el que, no se podía funcionar.

Ahora ya, después de todo este tiempo, se ha dado el pistoletazo de salida para enlazar nuestro entusiasmo por los vehículos clásicos con nuestra profesión, la ingeniería. No solo ha sido una cuestión de tipo administrativo, también hubo que superar muchos obstáculos dentro de nuestra propia organización INMÍNER ING, acerca del plan económico que tendría esta nueva unidad de negocio.

 

Lo importante sería simplemente disfrutar.

El objetivo que marqué en su momento era claro: lo importante no sería ganar dinero, sería simplemente disfrutar, aún con la seria duda de que se podría perder dinero en esta aventura. Con esta premisa, pocos accionistas podrían atreverse a arriesgar un solo euro de su bolsillo, pero a pesar de ello, se creyó en el proyecto y se dio vía libre para preparar la forma de enfocarlo.

Entonces nació Carricoche. El nombre salió solo, como una idea distinta acerca de cómo realizar la labor de catalogación de vehículos históricos, en relación a como se viene realizando desde hace tiempo en nuestro país. Era necesario innovar, buscar soluciones románticas a un procedimiento tan frío como una ITV. Pero para ello, no bastaba con ser un simple aficionado más, era necesario añadir nuevos ingredientes, nuevos procedimientos, nuevas formas de trabajar que sirvieran para enamorar a nuestros clientes y Carricoche, podía ser un buen nombre sobre el que hacer crecer este proyecto.

Pero era necesario más, por ello trate de buscar una personalidad especial para el laboratorio, un elemento que sirviera para identificarnos de manera clara y entonces surgió él. Al principio, fue solo un breve trazo de líneas clavadas en mi mente. Pero poco a poco fue apareciendo con más claridad, más definición, la imagen de un niño de apenas un año y medio de edad, montado en un corre pasillos metálico de diseño clásico. Solo cabía esperar el momento necesario. A esas alturas, ya tenía perfectamente claro, quién sería ese pequeño protagonista: mi sobrino Javier.

 

Javier, en el momento en el que se tomó la fotografía, era un pequeño querubín inquieto (todavía lo es) que debido a su tierna edad tenía totalmente embelesado a la familia. Hablé con su madre, Ana, y le expliqué que era lo que se pretendía. Ella aceptó la idea y tras una improvisada sesión fotográfica con mi cámara NIKON, se pasó al trabajo de ordenador para que la magia del Photoshop, hiciera el resto.

Al principio los resultados fueron desalentadores, pero poco a poco se fue conformando el boceto y una vez finalizado el perfilado de la imagen obtenida, me di cuenta de que algo fallaba. Lo que se había conseguido dibujar poco o nada tenían algo que ver con lo que había visto en mi mente. Empecé a darle vueltas a la cabeza sin saber cuál era el problema. Aquel boceto, Nº1, estaba totalmente vacío de contenido, carente de alma, pero ni tan siquiera alcanzaba a atisbar de qué manera podía solucionarlo. Pronto me di cuenta del error, el niño, debía de tener un aspecto de grabado antiguo, que lo metiera en el contexto clásico que requería. Mediante un rotulador de punta fina, me atreví a dotar de arrugas y líneas el interior del dibujo. El resultado final fue simplemente, maravilloso.

La conjunción entre el nombre y el icónico niño, surgido de mi cabeza, correría a cargo del diseñador gráfico Manu Jiménez, el cual supo rodear a la idea de un aspecto dinámico en forma de antiguo sello. Había nacido por fin, la romántica esencia entorno a la cual, desarrollaríamos nuestro Laboratorio.

Quedaba mucho trabajo todavía, más todo lo que se había redactado anteriormente entorno al texto normativo, sujeto a derechos de autor, que regularía nuestra actividad y que finalmente fue aprobado por la administración competente.

También sería necesario buscar un espacio industrial que sirviera de ubicación para nuestro laboratorio, con las correspondientes especificaciones técnicas que nos habían exigido.
Ahora quedaba aglutinar un equipo de expertos, que permitieran dotar al Laboratorio de vehículos Históricos, Carricoche, de todo el rigor necesario para comenzar la labor que me había propuesto. Pero esta historia la contaré en un próximo post.

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